Nueva campaña institucional "Practica la justicia. Deja tu huella"

Publicado: Miércoles, 16 Septiembre 2015

Cartel campaña institucionalCáritas convoca a todos a trabajar por una sociedad accesible y sostenible. En la nueva campaña institucional para 2015/16, urge a tomar conciencia de que practicar la justicia es una responsabilidad común basada en el compromiso activo con la defensa de los derechos de todos.

Cáritas se plantea emprender un camino hacia las fuentes de su identidad para ser presencia activa y un referente en valores en la sociedad, especialmente en este tiempo en el que las personas parecen haber perdido valor. Para ello, los ejes principales de esta campaña son la dignidad de las personas y sus derechos, el trabajo por la justicia y el papel fundamental de la comunidad cristiana en la transformación real de los diferentes ámbitos sociales, tanto en su dimensión nacional como internacional.

Esta apuesta de Cáritas por construir una fraternidad comprometida, por ser personas de una sola familia humana, con la misma dignidad y derechos, explica que a lo largo de este curso se ponga la mirada en el hecho de que practicar la justicia, velar y hacer posibles los derechos fundamentales de todas las personas, es imprescindible para erradicar la pobreza en el mundo.

Objetivos

La Campaña Institucional 2015-16 de Cáritas se ha marcado cuatro objetivos prioritarios:
• Sensibilizar sobre la importancia de recuperar como valor la dignidad de todas las personas y la necesidad urgente de velar y hacer posibles los derechos fundamentales de cada uno como premisa para erradicar la pobreza y las situaciones de injusticia en el mundo.
• Comunicar las realidades de esperanza que se genera a través de las experiencias de aquellas las personas que están participando en los proyectos sociales que impulsa Cáritas, y que son testimonio real de la transformación de nuestra sociedad.
• Denunciar las injusticias a través de acciones constructivas dirigidas a erradicar el hambre y la pobreza en el mundo, tanto en su dimensión nacional como internacional.
• Animar a toda la sociedad a adoptar hábitos más solidarios y comprometidos con los derechos de las personas y con el cuidado del medioambiente.

Esta fase 2015-16 de la Campaña Institucional que ahora se pone en marcha se enmarca en un objetivo general definido por Cáritas para el periodo 2014-2017 y que echó a andar el pasado otoño bajo el tema “Ama y Vive la Justicia”. “En Cáritas, trabajamos por la justicia”, recuerda Eva San Martín. “La justicia es la primera exigencia de la caridad –añade— y amar al prójimo significa respetar con los hechos al prójimo en su dignidad personal y en sus inalienables derechos. Dar a cada uno lo suyo exige darle aquello a lo que tiene derecho, lo que necesita para vivir con dignidad. Hablamos de unos mínimos de justicia más allá de los cuales no hay vida humana, ni resulta viable: alimentos, vivienda, vestido, trabajo o participación”.

Pautas para dejar huella
Desde la Campaña se sugieren algunas pautas que hagan posible esa invitación a dejar huella a través de la práctica de la justicia:
- Abrir los ojos con actitud de renovación y conversión. Dejar espacio a la esperanza para que la solidaridad provoque una auténtica conversión del corazón, de nuestros hábitos, de nuestros intereses particulares y colectivos. Sólo así podemos salir a las periferias de nuestros espacios cálidos y confortables y encontrarnos con los que pasan hambre, sed, soledad o abandono para desde ahí sembrar iniciativas, proyectos y alternativas.
- Cultivar el espíritu para dar fuerza a nuestro compromiso social. La experiencia de sentirnos amados se convierte en motor que nos impulsa a vivir hacia los demás.
- Salir al encuentro y dar gratis nuestra propia vida, dejarnos tocar y desgastar. Ser testigos de una fraternidad nueva basada en la lógica del don y de la gratuidad que es capaz de denunciar las injusticias que provocamos los seres humanos, al tiempo de poder transformar las personas y las estructuras.
- Promover los derechos y trabajar por la justicia, lo que supone una defensa irrenunciable de los derechos humanos y fundamentales de las personas. No podemos quedarnos callados cuando no se reconocen ni respetan los derechos de las personas, cuando se permite que su dignidad sea ignorada.

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